| Madrid, 27 de mayo de 2026.– La educación se ha convertido en una de las grandes conversaciones estratégicas de nuestro tiempo. La irrupción de la inteligencia artificial, el deterioro del bienestar emocional de niños y jóvenes, la polarización social o la transformación acelerada del empleo están obligando a replantear cómo educamos y qué capacidades necesitarán las próximas generaciones para desenvolverse en un mundo cada vez más complejo e incierto.Ante este desafío global, Madrid acogió ayer la visita de Ndaba Mandela, presidente del Mandela Institute for Humanity y nieto de Nelson Mandela, quien , vino expresamente para sumarse formalmente a la Alianza para el Futuro de la Educación liderada por la Fundación EducAcción como su firmante número 10.000. La firma tuvo lugar en la sede de las instituciones europeas en España, en un acto de alto nivel que reunió a representantes institucionales, docentes, expertos y sociedad civil para abordar los desafíos éticos, tecnológicos y pedagógicos de la enseñanza contemporánea. Mandela llegó a España atraído por el trabajo que Sonia Díez, presidenta de la Fundación EducAcción, y su equipo, llevan desarrollando desde hace año y medio alrededor de una pregunta que instituciones educativas de todo el mundo se plantean con creciente urgencia: cómo transformar unos sistemas educativos diseñados para otro tiempo en la infraestructura crítica que nuestras sociedades necesitan para afrontar los desafíos sociales, tecnológicos y culturales del siglo XXI. Sonia Díez está considerada hoy una de las voces españolas más activas e influyentes en la conversación global sobre el futuro de la educación. Sus ideas en torno a inteligencia artificial, sostenibilidad, bienestar y transformación educativa ya han despertado el interés de instituciones como la Unión Europea, el Banco Mundial, Naciones Unidas, Unicef y el World Economic Forum, donde Sonia ha sido la anfitriona de la “Cultural Table” en Londres. Una trayectoria internacional que también ha seducido a Ndaba Mandela y que sitúa a EducAcción como referente emergente en este debate. Una conversación global sobre educación Sonia Díez abrió el acto con una intervención centrada en el diagnóstico de un sistema que acumula demandas crecientes sin haber renovado su estructura de fondo. En sus palabras: “Nunca se le ha pedido tanto y nunca se le ha tratado con tanta ligereza”. La educación, argumentó, tiene que formar profesionales competentes, ciudadanos democráticos, personas emocionalmente equilibradas y generaciones preparadas para un planeta herido, y al mismo tiempo permanece atrapada en el laberinto de debates secundarios, cambios de nombres en las leyes y reformas que se anuncian como definitivas para ser sustituidas pocos años después”. Díez puso el foco en las contradicciones que el entorno digital impone sobre los jóvenes: “Les pedimos concentración en una sociedad organizada para distraerlos. Les pedimos pensamiento crítico en un ecosistema mediático que prima el grito. Les pedimos serenidad emocional en una cultura que explota la ansiedad”. La presidenta de EducAcción defendió que lo que afronta la educación es una “reconversión sectorial” comparable a las que España ha vivido en otros ámbitos productivos: “Una reconversión supone asumir que un sector, por circunstancias externas, no puede salir solo. Con todo lo que hemos aprendido, lo lógico sería asumir que nos va a tocar afrontarla más pronto que tarde”. Y fue explícita sobre las implicaciones de no actuar: “Si no tenemos una educación coherente para que nuestros alumnos sean resilientes, nuestra sociedad se quebrará”. Díez también apuntó a la dimensión económica del reto: el sector educativo representa en torno al 6% del PIB mundial, por encima del sector del automóvil, y el 80% de ese volumen lo gestionan directamente los estados. “No basta con que la educación privada innove. Es absolutamente necesario que eso se gestione desde una conciencia de apuesta global y firme”, subrayó. Ndaba Mandela: “esto es solo el comienzo de un movimiento social” Por su parte, Ndaba Mandela trajo al debate la perspectiva de un activista global que conoce de cerca la deuda educativa en África. Recuperando el legado de su abuelo, reivindicó que “la educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo” y alertó de que el problema no entiende de fronteras: “Lo que es bueno para un niño en España debe ser bueno para un niño en África”. El presidente del Mandela Institute for Humanity describió el desfase que aún sufre la educación en el continente africano: “El 80% de los estudiantes en África estudian hoy lo mismo que se estudiaba en la colonización. Queremos reformar un sistema que ya no responde a nuestras necesidades, sino a las necesidades de otros”. Mandela abogó por incluir a los jóvenes en el diseño de las soluciones: “Si tienes un problema de vivienda, ¿por qué no involucrar a estudiantes de arquitectura? Estoy seguro de que tendrían ideas creativas y brillantes. Los jóvenes tienen las mejores ideas”. Y alertó sobre los riesgos de una inteligencia artificial sin parámetros éticos: “No sabe la diferencia entre lo verdadero y lo falso. Hace lo que se le dice. Necesitamos controles sobre lo que la IA puede hacer”. Mandela apeló a la filosofía Ubuntu como base ética del cambio educativo: “Yo soy porque tú eres, porque nosotros somos. No puedo ser una isla de prosperidad rodeada de un mar de pobreza”. Al sellar la firma 10.000, quiso dejar claro el alcance del momento: “Esto no es más que el comienzo de un movimiento social a nivel de la sociedad civil”. La firma número 10.000 de la Alianza para el Futuro de la Educación La visita de Ndaba Mandela coincidió precisamente con la adhesión número 10.000 a esta alianza ciudadana, una firma que simboliza la dimensión internacional que empieza a adquirir una conversación que trasciende ya el ámbito educativo para situarse en el centro del debate sobre el futuro de nuestras sociedades. Con esta adhesión, la Alianza para el Futuro de la Educación alcanza un hito especialmente significativo en su proceso de crecimiento y consolida su vocación de sumar a ciudadanos, expertos, comunidad educativa, organizaciones e instituciones en torno a una misma prioridad: educar para el futuro y no para el pasado. |